34 puntos, remontada y brutal tiro ganador

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Volvió, voló y Memphis sonrió. Porque así estaba escrito, eso que dicen que hay un destino, Ja Morant fue el elegido para decidir el sino final de los Grizzlies en su tan aclamado regreso, 113 – 113 contra los Pelicans con 10 segundos por jugar y el balón en sus manos tras rescatar a su equipo de una desventaja de 24 puntos. Enfrente uno de los antihéroes por excelencia de la NBA para secuestrar estrellas, Herbert Jones, al que mangoneó como quiso. Cambió de ritmo, se deslizó cual elegante bailarín para trazar un reverso, se suspendió en el aire en un vuelo celestial y el agudo sonido de la bocina absorbió el del balón besando la red. Apoteósico final a una primera entrega de 34 puntos, 6 rebotes y 8 asistencias. Invasión de compañeros en la pista para ir a adorar a su salvador inmediatamente redimido.

“He pasado por muchos días duros. El baloncesto es mi vida, lo que amo, es terapéutico. Estoy emocionado por volver”, decía, exultante, Ja Morant nada más terminar tras un recital de récord, pues ningún jugador había anotado tantos puntos tras volver de una suspensión de 25 o más encuentros..

“Era la jugada que quería, mis compañeros creyeron en mí. Son mis chicos, mis hermanos, muchos entrenos juntos, muchos vuelos, trabajamos mucho juntos y me ayudaron mucho. Me demostraron cuánto creyeron en mí y mostraron cómo de emocionados están por tenerme de vuelta”, añadía el base de 24 años en declaraciones a TNT.

Morant, 25 partidos sancionado y 8 meses sin jugar, dejó un idílico relato, ni pintado para la NBA. 34 puntos para olvidarse en 34 minutos de las penurias de esos 8 meses a las que él se condenó con su reincidente coqueteo con las pistolas después de mostrar un arma por segunda vez en un vídeo en mayo. Entre medias, su caso en marcha de una agresión a un menor en julio de 2022 en una pachanga de baloncesto y su reciente comparecencia ante el juez.

“Vaya y juegue usted al baloncesto”, le dijo el juez a la estrella de los Grizzlies tras acabar su declaración de tres horas hace casi dos semanas como apuntaban Baxter Holmes y Tim MacMahon en una extensa historia sobre Morant en la ESPN.

Sus 34 puntos fueron un tanto inmediato como generoso recordatorio del base de lo que es cuando sólo hace eso, jugar a baloncesto, y su jugada final fue un exuberante resumen, el mejor teaser, de la esencia de jugador de Morant: determinación de ganador, primer paso demoledor, delicias técnicas como el spin move, exuberancia atlética para saltar y sostenerse y plasticidad para definir.

El jugador de 24 años, Rookie del Año de 2020 y Jugador Más Mejorado de 2023, ha tomado responsabilidad por sus errores y tomó la responsabilidad de empezar a sacar a los Grizzlies del atolladero, cogiendo las riendas en un partido que Memphis llegó a perder de 24 en la segunda parte, luciendo efectividad en el tiro con un 12/24 en tiros de campo y dando paso al frente en el último cuarto con 14 tantos.

Le necesita como agua de mayo el conjunto de Tennessee, angustiado por su precaria situación en la clasificación en el salvaje Oeste -antepenúltimo con 7-19-, en el que quedó subcampeón de la temporada regular de la Conferencia las dos temporadas anteriores.

Un equipo golpeado por fatalidades varias. Que si múltiples lesiones como las de larga duración de Steven Adams y Brandon Clarke y otras de menos duración pero persistentes como las de Marcus Smart, Derrick Rose y Luke Kennard, que si rifirrafes en el vestuario -Smart calificando el panorama de “vergonzoso” en un partido-, que si el villano Dillon Brooks -largado con una patada de la franquicia-, luciéndose ante sus ex compañeros con sus Rockets.

Apenas Santi Aldama ha sido una de las pocas alegrías de los Grizzlies en este oscuro periodo sin Ja, 8 puntos, 3 rebotes, 1 tapón y 1 robo para el canario ante los Pelicans en 15 minutos con un 3/4 en tiros de campo y un 2/2 en triples. Morant se impuso en su intenso duelo anotador con Brandon Ingram con sus también 34 puntos y al que Memphis no desaceleró hasta que empezó a lanzarle 2×1.

Con el único lunar de los triples -0/5-, el eléctrico y explosivo base percutió sin parar a los Pelicans, que tuvieron que poner a Jones a defender al bloqueador para poder cambiar en los bloqueos ante el roto que le hizo Morant a Jonas Valanciunas. El tiempo fuera de la cancha no ha pasado para el base, intactos todas sus virtudes e instintos.

En una escenografía digna de un trailer, un entretenido argumento y un final de thriller, Morant empezó a mostrarse en público en el juicio de hace dos semanas explicando al juez con un balón de baloncesto lo sucedido con el adolescente en aquel partido callejero. Siguió con su acto de contrición en rueda de prensa y su llegada a la pista escoltado por su mentor Derrick Rose antes de su espectáculo y acabar impregnado de euforia y de abrazos de compañeros. Y no podía faltar una mención a su familia en su momento de gloria.

“Mamá, feliz cumpleaños. ¡Estoy de camino a casa!”, dijo Ja Morant en televisión para no preocupar a su madre como buen chico. Ahora queda que lo sea ya para siempre. Que entienda que la noche sólo es para que las estrellas brillen.

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