El excomisario Villarejo hace un repaso a su vida y vuelve a poner en duda la autoría del 11-M

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El empresario y excomisario José Manuel Villarejo Pérez ha sido el último invitado de Jordi Wild en su programa, The Wild Project, que se sitúa a menudo como uno de los podcasts más escuchado de España. Una entrevista distendida de más de dos horas y media de duración en la que el condenado a 19 años de prisión por delitos de revelación de secretos y falsedad ha repasado su trayectoria, ha hablado de «los trapos sucios de los poderosos», de los GAL, de sus amenazas de muerte, ha recordado el 11M, –señalando a quien asegura que son sus verdaderos autores: Francia y Marruecos– y ha tratado otros temas polémicos.

Conociendo su capacidad para infiltrarse en distintas instituciones, una de las primeras preguntas de Wild ha sido qué características definen a un buen manipulador. Villarejo ha asegurado que es fundamental la empatía, la humildad y la generosidad: «Son claves que aprendí de mi familia. Mi padre siempre decía que, aunque el 90% de veces la gente decepcione, no hay que ser rata. Para mí el dinero siempre ha sido un fin, no un medio», afirma diciendo que la fortuna generada siempre la ha invertido en hacer más empresas.

Respecto a su trayectoria, el comisario ha revelado por qué acabó como agente de inteligencia: «En los últimos años me enfrenté al jefe de seguridad del Rey. Me empezó a echar la bronca mientras desayunaba huevos con bacon y le contesté que se me estaba enfriando el plato. No le gustó aquello y me degradaron a una comisaría de barrio como policía judicial», recuerda negativamente, ya que después de haber estado en San Sebastián en células antiterroristas había sido «degradado».

Uno de sus principales aprendizajes en el País Vasco fue el de ocultarse detrás de su identidad policial. Y es que jamás decía cuál era su cargo, y cuando alguien le preguntaba aseguraba estar «instalando el trifásico»: «Nunca supe lo que era, pero decíamos que éramos de Telefónica», revela. De esta forma, hicieron varias operaciones para ‘cazar’ a algunos delincuentes.

Culpa a Francia del fracaso de los GAL

Como secretario general del Sindicato Profesional de Policía (SPP), Villarejo tuvo contacto con toda la «élite» española: políticos, empresarios, periodistas… eso le hizo conocer de cerca los GAL -Grupos Antiterroristas de Liberación-, a quienes sigue defendiendo: «Se diseñó mal y el 90% de los errores lo causaron los políticos por querer quedarse con el dinero. Pero el principal culpable fue Francia, que nos ninguneaba y utilizaba a los etarras para chantajear a España», señala, recordando que en dos ocasiones estuvo en el país galo y al marcharse el Gobierno francés avisaba a los etarras para que fuesen a por él.

«Hasta que no empezaron a tomarnos en serio, no empezaron a cambiar las cosas. Eso sí, lo peor que se hizo fue acabar con la vida de gente inocente. Pero Francia nos utilizó miserablemente igual que antes lo había hecho Estados Unidos -la CIA- con Carrero Blanco», concluye, añadiendo que no es justo hablar negativamente de los GAL cuando etarras asesinaron personas inocentes y ahora «lo esconden».

Según el comisario, los GAL le pidieron ser el «cerebro» de las operaciones, pero lo rechazó porque no aceptaron sus condiciones: «Pedí cosas coherentes, un sueldo muy importante, un gran seguro de vida para mi familia, que me expulsaran de la Policía y que hiciésemos un documento interno para dejar escrito que no formaba parte. Además, quise un equipo de gente seria, no gente con problemas».

¿De dónde salía el dinero de ETA?

«De los secuestros, de los atracos y de la financiación que tenían de grupos izquierdistas: la Stasi –agencia de policía secreta de la República Democrática Alemana– Argelia… entonces eran los salvadores, y el atentado de Carrero Blanco les hizo conocidos mundialmente», explica, negando que ETA estuviese detrás del asesinato del entonces presidente del Gobierno.

Preguntado por la autoría del asesinato de Carrero, Villarejo ha respondido señalando a la CIA: «Carrero era un hombre escrupulosamente decente que quería acabar con la tremenda corrupción. Estados Unidos untaba a unos y a otros y en un momento dado Carrero estalla», señala apuntando a que llegó a pedir una lista de los «corruptos» del régimen para limpiarlos y «dejar de ser una colonia».

«La guerra del Yom Kippur fue la gota que colmó el vaso, ya que a espaldas de Carrero Blanco se utilizaron las bases norteamericanas en España –Rota y Morón de la Frontera– para dotar de armamento a Israel, un país que no reconocíamos», asevera el comisario condenado, señalando a Kissinger como «el artífice de gran parte de las maldades del mundo» y asegurando que la bomba atómica que ansiaba España era otra de las preocupaciones de Estados Unidos.

«El caso Gürtel fue una invención política del PSOE»

Según José Manuel Villarejo, pese a que el ‘caso Bárcenas’ fue uno de los más mediáticos que se recuerda, el nivel de corrupción del Partido Popular y del Partido Socialista es similar, con la diferencia de que desde la izquierda cuentan con más terminales mediáticas y desde la derecha siempre han sido «más torpes y acomplejados».

«Rubalcaba era un hombre de Estado. Aunque él organizó la Gürtel para perjudicar al PP, hubo un momento en el que pidió parar con la cobertura mediática porque no quería hundir a los populares y que llegase la extrema derecha», añade.

11-M , la «gran mentira» para Villarejo

Uno de los principales motivos por los que pasa de ser «héroe» a «villano» para las ‘élites’, según dice, es su intención de conocer más a fondo cuál es la verdadera autoría del 11-M: «Lo montan los servidos de inteligencia franceses y marroquíes y nosotros ponemos los explosivos. Yo intervengo gracias a los servicios de información que tenía de Siria y cuando consigo grabaciones en una cabina de teléfono de Hezbollah que revelan las instrucciones dadas para perpetrar el golpe, alguien avisa a los franceses y se llevan las grabaciones».

«El objetivo era claro: que España no siguiese creciendo. Los franceses estaban preocupados porque les íbamos a mojar la oreja por su acercamiento a Estados Unidos, que empezó a considerar a nuestro país un socio más útil que Marruecos. Íbamos a tener la supremacía del Mediterráneo», revela, recordando la ‘operación Perejil’ y señalando que existieron cables secretos donde se revela que había que hacer algo contra nuestro país.

«Es mentira que España participó en la guerra de Irak, y el grupo terrorista que reivindica el 11-M reconoce finalmente que no lo hicieron y les pagaron por decirlo. Eso sí, erróneamente, España pone parte de los explosivos», concluye indicando que parte de las bombas eran del arsenal de la Guardia Civil y se entregaron de forma controlada para ver donde acababan y rastrear a los delincuentes, con la sorpresa de que fueron engañados por Francia.

«Un hombre de la OTAN me dijo que dejase de tocar las narices con este tema, porque todos saben que esto es motivo de ‘casus belli’ y una guerra contra Francia y Marruecos la perderíamos».



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