«Ha dejado de sonar el teléfono»

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David Muros en un fotograma de la serie «Escenas de Matrimonio»

El actor, que se hizo conocido a raíz de la mítica serie de Telecinco y llegó incluso a dar las campanadas, ha relatado la dramática situación que vive cuidando de su madre con alzhéimer y sin trabajo

12 ene 2024 . Actualizado a las 22:14 h.

Era uno de los protagonistas de Escenas de matrimonio, la serie de comedia española que se convirtió en un fenómeno allá por el 2007. Interpretaba al personaje de Roberto, y tal fue el éxito del formato, que le tocó presentar las campanadas con su compañera de reparto, Soledad Mallol. Ahora, más de 15 años después, David Muro confiesa no tener trabajo y está en la ruina: «Ha dejado de sonar el teléfono».

El actor acudió al espacio que Ana Rosa Quintana tiene en las tardes de Telecinco, TardeAR, para contar que está atravesando uno de los momentos más complicados de su vida, tras quedarse sin dinero y sin empleo. «Sinceramente, tengo un currículo de mierda, ahora ha dejado de sonar el teléfono», relataba Muro. Para colmo, a la falta de trabajo se une una delicada situación personal: «Estoy cuidando de una madre que tiene alzhéimer, cáncer y un montón de cosas más, y no tengo la menor ayuda…».

David Muro se dio a conocer en la mítica comedia de Mediaset, pero su andadura por la industria televisiva continuó unos años. Tuvo papeles en El tiempo entre costuras y  Acacias 38. Además, hizo apariciones menores en otras series como Cuéntame cómo pasó, Los misterios de Laura o La catedral del mar. Una trayectoria con la que le dio tiempo a generar unos ahorros que ahora confiesa haber perdido. «Los pocos ahorrrillos y las pocas cosas, pues se me han ido o se me están yendo», relataba el intérprete que ha tenido que vender su casa para mantener a su madre.

Actores y actrices sin trabajo

Su caso se une al de otros actores que han caído en desgracia con el paso de los años. Nombres conocidos que protagonizaron proyectos hace años y a los que la industria cinematográfica y televisiva ha dejado de lado. La semana pasada, la revista Semana aseguraba que la actriz Mónica Cervera había pasado de protagonizar Crimen ferpecto y ser nominada a un Goya a vivir en la indigencia. A sus 48 años no tiene casa y reside en un banco de Marbella. Una mochila y un gran bolsón de cuadros son sus únicas pertenencias. «Me tienen que respetar. Quiero que me dejen en paz y vivir como yo he elegido vivir», decía la actriz a la revista. 


Otro ejemplo reciente es el de Carlos Olalla, protagonista del último spot de la Lotería de Navidad, que en una entrevista reciente en este medio recordaba cómo se quedó en el paro al cumplir los 45 años. «Me educaron para ser millonario y acabé recitando poemas en el metro y sin nada en la nevera», afirmaba el actor. Su currículo interpretativo es envidiable: Grupo 7, No habrá paz para los malvados o Tres metros sobre el cielo, fueron algunos de sus trabajos en el cine.

El regreso del Grand Prix a TVE el verano pasado, también sacó a la palestra el caso de Mar Regueras, una de las primeras presentadoras del programa. Acompañó a Ramón García en las ediciones de 1996 y 1997, y luego se centró en su carrera como actriz, participando en numerosas series y películas. Pero superada la barrera de los cuarenta, el teléfono dejó de sonar. «Llevo once años sin vivir de la profesión», contaba entonces, confesando que ha terminado trabajando en una notaría.





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