Joan Dausà, el mago pop de la comedia romántica en el Palau Sant Jordi

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Es como si toda la trayectoria de Joan Dausà desde que publicó el disco Jo mai mai (2012) estuviera predestinada para el gran truco final que montó el sábado en el Palau Sant Jordi con las entradas agotadas. La gran bogeria, se titulaba la noche, y 16.400 personas, toda con butaca asignada a precios que iban de los 30 a los 45 euros, apoyaron al gran telépata sentimental de Sant Feliu de Llobregat, el mago pop de la comedia romántica. No es fácil pasar de la magia de relativa proximidad del Palau de la Música a la magia de gran formato del Palau Sant Jordi, pero Dausà puede dar el salto porque tiene el viento de cola de la autoconfianza, un ambicioso sentido dramatúrgico del espectáculo, un dominio de las masas digno de feriante y una voz bien dotada para convertir el melodrama y el simulacro en comedia bien afinada y sonorizada. No es menos importante contar con una banda más allá de la excelencia formada por Dídak Fernández (batería), Fluren Ferrer (teclado y guitarra), Miquel Sospedra (bajo) y Anaïs Vila (teclado y guitarra).

“Somos una mezcla entre Sergio Dalma y Oques Grasses”, explicó Dausà para describir lo que pasaría a lo largo de dos horas. Lo dijo al principio, justo después de terminar Omple de vida els pulmons con el verso “tanca els ulls i agafa’t fort ”. Sonó tan convincente que parecía Leonardo DiCaprio en la proa del Titanic proclamando la inmortalidad del amor. Y es que, a diferencia de los crooners del abismo emocional, Dausà es un tirano de la felicidad capaz de encontrar el lado bueno de las cosas incluso en las baladas cortavenas que toca al piano. A veces roza la autoayuda cursi y puede llegar a sacarte de tus casillas con la retórica motivacional, pero sabe que no hay que abusar de determinado color, y en un santiamén pasa del batiburrillo sentimental de Náufrags a la solemnidad de Obriu-me el cap, sobre los estragos del Alzheimer, y a continuación dedica Com plora el mar (el lamento serratiano para los que mueren en el mar buscando una vida mejor) a los “amigos, gente de luz, gente de paz, ¡a quien se está intentando acusar de terrorismo, de terrorismo!”.

Joan Dausà durante el concierto en el Palau Sant Jordi.


Joan Dausà durante el concierto en el Palau Sant Jordi.

Entre el desconsuelo y la euforia

Vestido de negro conmiseración, Dausà había arrancado el concierto con épica melancólica y una puesta en escena que incluía una única pantalla horizontal, como mandan los cánones del romanticismo cinematográfico. Por tanto, nada de pantallas verticales. Sin embargo, el gran truco consistió en secuestrar la atención del público con un guion que combina desconsuelo y euforia, y que ofrece todo tipo de elementos que dinamizan el espectáculo, como las colaboraciones de Julieta y Santi Balmes en Una altra manera de viure y Caure no feia mal, respectivamente; la aparición de la actriz Sara Espígul para terminar Judit; una exultante Ho tenim tot que Dausà interpretó en la pista, y la versión acústica de Jo mai mai que cantó el público. Y en medio, canciones que suben en el crescendo como Diría que eres tu, una minicomedia romántica que evidencia la habilidad de Dausà para hacer canciones con cuatro versos que parecen las instrucciones que un director de cine da a los actores para que entiendan la escena que están a punto de rodar.

“Catalunya es romántica”

Además de las canciones, los discursos y todos los elementos de distracción habituales en un concierto, Dausà también se sacó de la manga el juego del jo mai mai, de tamaño XXXXL y administrado en tres partes, cuyo objetivo, dijo, era “demostrar que Catalunya es romántica”. Todo ello culminó en el gran triunfo del amor: hizo que ligaran en directo un “maestro de música”, Toni, y una “comercial”, Núria. Era como hacer match en Tinder pero con más de 16.000 personas pendientes del beso. Y si alguien aún dudaba de las aptitudes del mago pop de la comedia romántica, Dausà le pidió a Toni por qué todavía estaba soltero. “Por qué tenía que conocer a Núria”, contestó él. Como en las grandes noches de magia, es mejor no hacer preguntas que rompan la ilusión. Y en cualquier caso, hay que felicitar al guionista.

Ahora, para el siguiente truco, Dausà se propone otro reto. “La putada de cantar en catalán es que a veces nos quedamos aquí. Pero nos quedamos aquí si queremos. ¿Podríamos buscar otro sitio y repetir esta noche en Donosti, en Madrid, en París?”, dijo hacia el final del concierto, aún bajo los efectos de la respuesta del público en La gran eufòria. Y se comprometió a hacerlo si al menos 6.000 personas entraban en su web y clicaban en La gran locura 2.

El Palau Sant Jordi durante el concierto de Joan Dausà.



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