Muere el cineasta cataln y gran cronista de Barcelona Ventura Pons a los 78 aos

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Fallece el responsable de obras capitales para entender la Transicin como ‘Ocaa, retrato intermitente’ y autor de una treintena de pelculas con las que se gan el sobrenombre de ‘Woody Allen espaol’

Muere el cineasta cataln Ventura Pons a los 78 aosEL MUNDO (Vdeo y foto)

La casualidad, o solo el destino, ha querido que la muerte de la fotgrafa Colita apenas se separe unas pocas semanas de la de Ventura Pons. Los dos trabajaron en el documental Cola, Colita, Colassa (Oda a Barcelona), estrenado en 2016, y en el que, adems de repasar de forma divertida, espontnea y algo procaz la propia vida de la retratista, se daba cuenta de una ciudad entera. De una forma de ser incluso. Hablamos de un tiempo en el que expresiones ahora tan gastadas como la de Gauche Divine tenan an sentido. Pons fue de manera radical uno de los grandes cronistas de su tiempo y de su espacio merced a un inalienable compromiso con la libertad, con el deseo y, por qu no, con el poder reparador del sexo.

A su muerte a los 78 aos, el director de teatro y de cine deja una filmografa irregular, pero viva; inclasificable, muchas veces menospreciada, pero siempre transparente y con todas sus contradicciones a la vista; salvaje por solitaria y vital por irredenta. Sus ms de 30 pelculas son a la vez crnica sentimental y herida de un pas entero.

Entre Ocaa, retrato intermitente (1978), su primera y deslumbrante exploracin cinematogrfica en la carne de la Rambla barcelonesa, y Miss Dal (2018), su particular lectura del pintor universal de Cadaqus a travs de la mirada de su hermana, cuesta trabajo coser su cine con un nico hilo. Son muchas la motivaciones y todos los ensayos: desde el biopic ms rigurosamente clsico al documental fracturado pasando por su gusto por la grcil comedia urbana que le hizo conquistar en los titulares resultones el sobrenombre de “Woody Allen espaol”.

Su irrupcin en la pantalla fue fulgurante. Y su particular visin del pintor y travesti andaluz Jos Prez Ocaa se convirti pronto en bandera de un nuevo tiempo: el de la Transicin de la dictadura a lo que vino despus. Esa forma efectiva de capturar “la provocacin del recuerdo” en la que “intermitentemente” se mezcla la vida dura, demasiado dura, con la del mundo que surge como una ensoacin del subconsciente se convirti no solo en el mejor ejemplo de una nueva forma de mirar sino en el testimonio de un mundo, el nuestro, en pleno cambio, que no revolucin exactamente. Fue una pelcula de la ms violenta contracultura y es hoy referencia inexcusable y hasta mito en el que confluyen el esperpento ibrico, el nuevo teatro y lo mejor de un universo en pleno xtasis existencial.

A partir de entonces, Pons, que vena de una larga y slida carrera en el teatro (dirigi su primer montaje en 1967), se volc en un cine ruidoso, clido y siempre muy cercano al plpito estrafalario de la calle y su tiempo con ttulos como El vicario de Olot (1981) o La rubia del bar (1986), a la que siguieron Puta miseria! (1989), Qu te juegas Mari Pili (1990), Esta noche o jams (1991) o Rosita Please (1993). Y as hasta llegar a El porqu de las cosas (1995), pelcula basada en el libro homnimo de Quim Monz y que supuso un punto de inflexin evidente en su carrera. El cineasta abandon el tono inteligentemente ligero de su cine anterior para ganar en ambicin y audacia dispuesto a atreverse con todo: textos teatrales o musicales tan brillantes y peculiares como El gran Gato (2003) o el documental ligado de forma evidente con su debut Ignasi M. (2013).

En esta ltima pelcula, Pons se atreve a ser fieramente optimista de la mano de la historia real de Ignasi Millet, un famoso restaurador de arte cataln, homosexual y con sida. De nuevo, como en su primera pelcula, el personaje es la mejor excusa para observarlo todo y de todo admirarse: de la familia, del nacionalismo cataln en el que el director milit con armas y bagajes, y de la crisis econmica que tanto se llev por delante.

La segunda mitad de los 90 asisti al estreno de sus pelculas quiz ms reconocibles, ms cerca del pblico y, apurando, ms cerca de l mismo por su carcter hbrido entre el teatro y el cine, entre la observacin aguda y el comentario oportuno, que no necesariamente hiriente. A Caricias (1997), basada en la obra teatral de Sergi Belbel, le sigui Amigo/Amado, sobre el texto Testamento de Josep Mara Benet i Jornet. Y a ellas dos, Morir(o no), con Belbel otra vez como gua. Las tres pasaron por la Berlinale y las tres le hicieron lamentar a su autor una y otra vez que toda la atencin de fuera a su trabajo no acab de conciliarse con el silencio de dentro.

La dcada siguiente la ocupan pelculas como Animales heridos (2005), La vida Abismal (2006), Barcelona (2007), Forasteros (2008), A la deriva (2009); Mil cretinos (2010) y Ao de Gracia (2011). Y en todas ellas, con una pasin ajena al desaliento o a ese silencio que tanto le dola, Pons se convirti en referencia de un cine claro por el que se transparentaba un pas entero gracias a la personalidad de un hombre que se neg a definirse, que hizo de cada uno de sus proyectos una apuesta y que, con el correr de los aos, ha acabado por confundirse con la propia piel del tiempo. Su cine es heterodoxo por conviccin, rebelde por necesidad y nico a la fuerza. Su cine acab por el ser l, puro gesto de un cineasta que se neg a rendirse.



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